Gloria al Padre, por Cristo Mediador en la unidad del Espíritu Santo
Las Misioneras de Cristo Mediador (Cfr. Hb 9,15) somos un Instituto de vida consagrada que profesamos los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, vivimos en fraternidad religiosa, con la autorización y aprobación del ordinario y bajo el Magisterio de la Iglesia.
El principio fundamental de nuestra misión es buscar la mayor Gloria de Dios y la salvación de las almas a través de la liturgia. Para hacer vida este carisma nuestra fundadora nos dejó un amplio campo de apostolado:
Pastoral Profética
Pastoral Litúrgica
Pastoral Social
Anunciando con alegría el Evangelio
Viviendo con fe y alegría el anuncio del Reino
Capacitar integralmente en su ser, saber y saber hacer, para que los catequistas sean testigos de fe, profundicen en el conocimiento del mensaje cristiano y adquieran las habilidades pedagógicas necesarias para acompañar a otros en la maduración de su conversión a Jesucristo.
Fortalecer su crecimiento humano, espiritual y vocacional, capacitándolos para realizar su servicio con madurez, competencia y comunión eclesial.
«La Liturgia, por cuyo medio "se ejerce la obra de nuestra Redención", sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo» SC 2
Introducir a los fieles, en el profundo misterio de la fe y de los sacramentos celebrados, facilitando el paso de una catequesis de conceptos a una vivenca real y madura de la vida cristiana.
Capacitar a los fieles para una participación plena, consciente, activa y fructuosa en las celebraciones litúrgicas, permitiéndoles comprender el Misterio Pascual celebrado.
Ayudar en la renovación de la fe y la evangelización intensa en comunidades cristianas, buscando la conversión, el fervor religioso y la revitalización de la vida parroquial.
Profundizar en la celebración del Oficio Divino de tal forma que los fieles se santifiquen en el tiempo cotidiano y se unan la oración pública de la Iglesia.
Promover un encuentro íntimo, personal y silencioso con la presencia real de Jesús en la Eucaristía, buscando fortalecer la fe, ofrecer consuelo y paz interior y cultivar una relación amorosa con Dios que transforma la vida cristiana.
«En el servicio evangélico de las obras de promoción humana y social, numerosas y siempre urgentes, los religiosos convierten en “signo” conveniente el don de una vida totalmente disponible para Dios, la Iglesia y sus hermanos» Religiosos y promoción humana no. 6a
Por ser «la escuela católica tan útil para cumplir la misión del pueblo de Dios y para promover el diálogo entre la Iglesia y la sociedad humana» y un ambiente privilegiado para evangelizar, profundizaremos su sentido pastoral, según nuestro carisma.
En las misiones donde el nivel de educación es mínimo se promoverá a la mujer impartiendo diversos cursos. Como lo expresa el documento de Santo Domingo: “La Nueva Evangelización debe ser promotora decidida y activa de la dignificación de la mujer”